Como ya se ha mencionado en entradas anteriores hay una gran diversidad de situaciones en las que se pueden incluir las Intervenciones Asistidas con Animales con una gran variedad de usuarios, desde niños pequeños hasta personas de la tercera edad, con problemas de salud, en fase de rehabilitación, con necesidades especiales, en situación de privación de libertad, víctimas de violencia de género (menores o adultos)…De manera general, la terapia con animales favorece la motivación, reduce el sentimiento de soledad, facilita la comunicación con otras personas y reduce los niveles de estrés. En cada caso los beneficios que la persona puede obtener dependerán de sus propias necesidades, aunque habitualmente se habla de beneficios físicos con mejoras en el equilibrio, postura, psicomotricidad fina y gruesa o disminución de la frecuencia cardíaca, beneficios cognitivos como aumento del vocabulario, mejoras en la memoria a corto y largo plazo, mejora en el grado de concentración y en la atención. También se habla de beneficios psicoemocionales, como la compensación de carencias afectivas, incremento de la autoestima o la obtención de un canal emocionalmente seguro para los usuarios por la conducta estable y predecible del perro.

