Durante dos años Frida y yo hemos participado en un taller semanal de Actividades de la Vida Diaria para niños y jóvenes con discapacidad o en riesgo de exclusión social. A través del juego se fue consolidando la relación entre cada usuario y Frida. A lo largo de las sesiones Frida ofrece momentos de relajación, con tiempo para acariciarla y cepillarla consiguiendo moderar la agitación y estrés de los participantes. También se realizan juegos en grupo en los que se aprende a respetar el turno, mantener la atención en el juego, un uso adecuado del lenguaje o el seguimiento de unas instrucciones básicas. Y, como no, el rato dedicado en cada sesión a la lectura de cuentos a Frida, que se convierte en la oyente perfecta, que nunca se pone nerviosa ni se ríe de los lectores debutantes o con dificultades en el habla.

